El lunes 24 de Octubre por la tarde, el taller de periodismo de Akim asistió a una clase de circo brindada por el equipo de Studio Shenkin en el colegio Arlene Fern. Artes circenses, música, juegos por mayor y una charla para conocernos.
El colectivo 29 se hacía esperar. Los siete integrantes de Akim veían los minutos pasar en una calle fría del barrio de Belgrano. Muy cerca de allí, en la institución Arlene Fern, el taller de circo de Studio Shenkin se preparaba para dar a conocer sus actividades. Javier Zuker y alrededor de veinte alumnos elongaban y practicaban tirando más de una cosa al aire. Finalmente el encuentro se produjo pasadas las siete de la tarde. Y el frío fue pasado.
Saludos, besos introductorios, y ponerse a jugar de inmediato.
Se recomienda de aquí en más leer el artículo escuchando el siguiente tema, uno de los que sonó aquella tarde.
Palillos, bolsas y bolas por el aire
No hubo indicaciones ni reglas. Salvo jugar entre aquellos que sabían y los que tenían ganas de aprender. Los platos chinos fueron la primera atracción. Darle impulso al palito y lograr que ese objeto con forma de sombrero oriental se mantenga girando en el aire. Le siguieron los malabares con bolsas y aplausos por mayor. Javier explicó en más de una ocasión que "no hace falta ser un experto y se puede hacer circo con elementos de la vida diaria como bolsas de supermercado". Y las bolsas de nylon siguieron volando entre "iniciados" y "recién iniciados". Luego, bajo la misma consigna, le siguieron unas pelotas sólo un poco más grandes que las de tenis.
Rastas en la pirámide humana
A Glenda le llamó la atención la forma en la que los alumnos estaban vestidos "en patas" para sentirse más cómodos. Ella y el resto de los integrantes de Akim disfrutaron de un espectáculo improvisado en el que se destacaron el devil -o palo chino-, los aros multicolores, las clavas y la pirámide humana. Incluso Federico de Akim se subió a los hombros del instructor.
El momento de "La pirámide humana" fue lo más cercano a una arena de circo real. Unos interpretando, y los otros disfrutando. Aplausos, más música, y por suerte, ninguno terminó en el suelo o comido por un león. Javier contó que en la actualidad existen dos tipos de circo: Los que utilizan animales -más ligados a las familias circenses tradicionales- y el circo moderno que no los utiliza.
Sobre el final hubo tiempo para una charla distendida entre los integrtantes de los dos talleres. Al igual que en el curso de periodismo, los alumnos de circo se reúnen los días lunes y una vez por semana para practicar y aprender nuevas técnicas. La música de la banda francesa Les Negresses Vertes seguía sonando al compás de las preguntas y respuestas. El grupo de circo se encuentra ensayando para una muestra que se realizará a fin de año, donde esperamos ser invitados, para seguir conociendo éste arte milenario.
El colectivo 29 se hacía esperar. Los siete integrantes de Akim veían los minutos pasar en una calle fría del barrio de Belgrano. Muy cerca de allí, en la institución Arlene Fern, el taller de circo de Studio Shenkin se preparaba para dar a conocer sus actividades. Javier Zuker y alrededor de veinte alumnos elongaban y practicaban tirando más de una cosa al aire. Finalmente el encuentro se produjo pasadas las siete de la tarde. Y el frío fue pasado.
Saludos, besos introductorios, y ponerse a jugar de inmediato.
Se recomienda de aquí en más leer el artículo escuchando el siguiente tema, uno de los que sonó aquella tarde.
Palillos, bolsas y bolas por el aire
No hubo indicaciones ni reglas. Salvo jugar entre aquellos que sabían y los que tenían ganas de aprender. Los platos chinos fueron la primera atracción. Darle impulso al palito y lograr que ese objeto con forma de sombrero oriental se mantenga girando en el aire. Le siguieron los malabares con bolsas y aplausos por mayor. Javier explicó en más de una ocasión que "no hace falta ser un experto y se puede hacer circo con elementos de la vida diaria como bolsas de supermercado". Y las bolsas de nylon siguieron volando entre "iniciados" y "recién iniciados". Luego, bajo la misma consigna, le siguieron unas pelotas sólo un poco más grandes que las de tenis.
Rastas en la pirámide humana
A Glenda le llamó la atención la forma en la que los alumnos estaban vestidos "en patas" para sentirse más cómodos. Ella y el resto de los integrantes de Akim disfrutaron de un espectáculo improvisado en el que se destacaron el devil -o palo chino-, los aros multicolores, las clavas y la pirámide humana. Incluso Federico de Akim se subió a los hombros del instructor.
BUENISIMA LA NOTA GRACIAS POR VENIR ¡¡¡¡¡
ResponderEliminarSALUDOS JAVIER
Me encanto haber estado con ustdes ese dia. Abrazos para todos. Nacho
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